"ENCENDER EL FUEGO". La Inteligencia Emocional de Daniel Goleman
"Encender el fuego"
¡Holaa darlings!
Comenzamos nuestra asignatura con una actividad que, en principio, no parecía gran cosa más allá de que cada uno trajésemos un objeto que fuese especial para nosotros.
A simple vista parece una actividad cargada de mera simpleza. Que cada uno elija la "parte de ellos mismos" que desean compartir con los demás. Fue en clase cuando comenzó la pedagogía de la actividad.
A medida que los compañeros mostraban sus objetos, la "llama se encendía", como dijo nuestro profesor Sergio.
Nunca creí que una actividad así podría unirnos tanto y tan pronto. La conexión, la comprensión, la empatía y la puesta en común predominaron en la clase, empezando aquello que iba más allá de "nuestro primer año en la uni".
Fue aquí donde supongo que cada uno se preguntó "¿Por qué hacemos esta actividad? ¿Qué implicará para nuestra puesta en práctica de la pedagogía?"
Es por estos interrogantes que he venido a desarrollar esta entrada de mi blog, para tratar de entender lo que pueden llegar a significar este tipo de actividades para nosotros, futuros pedagogos, aunque bueno, esto último realmente lo estamos siendo ya.
Tras una pequeña investigación, di con el autor Daniel Goleman, quien propuso su teoría acerca de la Inteligencia Emocional, aportando pruebas científicas acerca de la influencia de las emociones en nuestra vida.
Para él, debemos conocer nuestras emociones, como dijo Sócrates "conócete a ti mismo"; manejarlas, reconocer las de los demás y, finalmente establecer relaciones.
Esto es lo que ocurrió en nuestra clase. Veámoslo desglosado.
Para nuestro objeto especial, tuvimos que pensar en algo que nos llenase de emoción, tuvimos que conocer esas emociones ya que, sino, no sería un objeto especial para nosotros.
Tras ese paso, tratamos de manejarlas. Para poder comunicar al resto acerca de nuestras "cosas", debíamos ordenar nuestras emociones. Por así decirlo, hacer un "esquema mental" de lo que queríamos transmitir al resto. Esto no fue fácil, evidentemente.
El siguiente paso fue un trabajo en conjunto. Debíamos reconocer las emociones de los demás. Cuando salimos a compartir nuestro objeto y su historia implícita, los compañeros nos escuchaban. Prestaban atención a nuestra historia, a aquello que forma parte de nosotros y nos hace ser eso, "nosotros". De alguna manera y en cierto modo, nos podían "leer", "escanear".
Finalmente, se establecieron las relaciones. No necesariamente unas directas. Se dieron relaciones de comprensión, de empatía, incluso me atrevería a decir que de cierto cariño...
Es lo que tiene una actividad como esta. Es capaz de crear vínculos tan especiales y tan cercanos entre las personas.
A modo de reflexión, y siguiendo la línea de la teoría de Goleman, la idea principal de esta actividad fue meramente comunicar una historia, sin esperarnos despertar todas aquellas emociones. Emociones que afloraron el ambiente de una clase, dando lugar a una pedagogía ya que, no sólo empezamos a desarrollar más nuestras tácticas, nuestras estrategias de comunicación, sino que además, pusimos en práctica una Inteligencia Emocional.
Fue así como se "encendió el fuego".
Nuestra fuego.
Milene 💋
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